jueves, 27 de junio de 2013

Luna sangrienta. Capitulo 3

 - Tranquilo, Santo, seguro que no es nada serio, quizás solo te quería decir que su vida estaba mejor, porque ha aprobado los exámenes.- le dijo Estela, mientras le alargaba un vaso de cerveza.
 - Espero que tengas razón, y no sea nada importante.-le dió un largo trago a la bebida y se volvió a echar para atrás, para mirar las estrellas. Siempre hacía eso cuando estaba preocupado por Ainara. 
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Ainara estaba en el aeropuerto, el móvil le había fallado, la cobertura internacional estaba hecha una pena. Y encima tenia que decirle algo muy importante a Santo. 
Ya había terminado los exámenes, e iba a coger un vuelo para poder ir a Riesteng y estar con ellos, pero había surgido un contratiempo. Unos viejos amigos de su abuela la habían avisado para que no pasaran este verano en aquella montaña, porque una secta había estado investigando sobre ese lugar, y habían descubierto que ese bosque era un lugar propicio para las invocaciones y reuniones satánicas, y este año iban ha provocar una gran matanza, para hacer "no se que invocación". Por eso quería avisarles, para que se fuesen de allí. Pero claro, quizás solo le estuviesen tomando el pelo, y todo eso fuera mentira. Sin embargo, ella no iba a estar tranquila hasta que no viese que Santo y sus amigos estaban a salvo. 
Mientras estaba absorta en sus pensamientos, unos extraños hombres vestidos de negro de cabeza a pies se acercaron a ella. Tenían unas extrañas capuchas que le cubrían gran parte del rostro, unas camisetas de cuello alto, unos largos pantalones que no dejaban ver su calzado y unas chaquetas que les llegaban hasta los talones y cubrían sus manos por completo. Uno de ellos, el más alto de los tres, se acercó a Ainara y le entregó un sobre cerrado con un sello un tanto siniestro, era el dibujo de un carnero. 
 - Dáselo a tu novio, Santo, él lo entenderá.-dicho esto no cruzaron más palabra y se marcharon. 
La chica se quedó de piedra, ella no conocía para nada a esos hombres, y juraría que Santo no los había visto en su vida, pero sin embargo sabían su nombre. ¿Qué estaba sucediendo allí?¿Estaba todo conectado? O ¿quizás solo fuesen uno chiflados muy aburridos? A fin de cuentas tampoco era tan difícil saber el nombre de su novio. Pero...¿cómo sabían que ella iba a estar allí en ese momento? Sobretodo, teniendo en cuenta que había perdido su vuelo. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Secreto de clanes. Capitulo 23

Mireia se adentró en el bosque, una vez que se hubo alejado lo suficiente de la casa sacó el móvil que llevaba en el bolsillo e hizo una llamada.
 - ¿Como sigues?-preguntó mientras se escondía detrás de un alto roble.
 - El dolor es insoportable, y la fiebre me empieza a subir.- dijo la voz al otro lado del teléfono, que sonaba cada vez mas ronca.-¿Qué me han hecho ese par de cabrones?.
- Han untado veneno en el filo de la espada.- hizo una larga pausa, pues no se atreva a decir las palabras siguientes.- Y no hay cura conocida.
 - ¡Mierda!-dio un grito que provoco que los pájaros saliesen volando.- Y encima estoy en mitad del bosque, no puedo avisar al resto de cobras, si lo hago tus amigos les matarían, no se por qué sigues estando con ellos, y encima te acuestas con el idiota de Santo.- su voz sonaba cabreada, Ismer estaba enamorado de Mireia, y no le hacia ninguna gracia que estuviese saliendo con Santo, aunque fuese por el bien del clan. 
 - No empieces - dijo ya bastante cansada de tener siempre la misma discusión.- Sabes de sobra que no lo hago por gusto. Además, tengo una buena noticia para ti, acabo de ver a Siru, solo en el bosque.- mientras decía esto, bajaba la voz y se escondía un poco más.- Voy a seguirlo  a ver a donde va a estas horas de la noche, y tan... solito - esto último lo dijo con un tono de maldad en su voz.- Cuando averigüe a donde va te llamo.
 -De acuerdo, pero no te olvides de mi, y mantenerme al contacto.- dicho esto colgó.
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Anikomory subió las escaleras con los dos platos de comida en las manos. Nany era muy buena cocinera, y esta noche había preparado unos filetes de cordero con salsa de pimienta y papas a lo pobre. Cuando Anikomory entró en la habitación, encontró a Santo tumbado en la cama, parecía estar dormido, pero en verdad era por la fiebre que le había empezado a subir. La chica se asustó mucho al verlo en ese estado, así que dejó los platos en la mesa y fue corriendo para ver que le pasaba. Cogió un paño, lo humedeció en  agua y se lo puso corriendo en la frente para intentar bajarle la fiebre.
 - ¿Estás mejor?.- le preguntó una vez que vio que había empezado a abrir los ojos. 
 - Si, ahora, si.- dijo aun un poco mareado.- La fiebre me ha empezado a subir muy deprisa, y creo que me he desmayado. Vaya veo que hoy vamos a cenar muy bien.- comentó al ver los platos de comida en la mesa, y le dedicó una sonrisa a la chica, más que nada para intentar calmarla. 
 - Si, supongo que Nany a pensado que esta noche todos tendríamos mucha hambre.- se levantó y trajo a la cama los dos platos de comida.- Ten, que lo disfrutes, tienes que reponer fuerzas, así que cómetelo todo.- esto último lo dijo para picarle, le encantaba tratarlo como a un crio.
 - No empieces, que hoy no tengo fuerzas para pelearme contigo.- dicho esto comenzaron a cenar. 
Una vez hubieron terminado sus respectivas cenas, Anikomory decidió contarle la "escapada" que había realizado Mireia. Pero justo en ese momento escucharon una fuerte explosión en el bosque. 
¿Qué había sucedido?