jueves, 26 de septiembre de 2013

Luna Sangrienta. Capitulo 4

Les despertó los rayos de sol y el cantar de los pájaros. Parecía que iba ha hacer un buen día, el cielo estaba despejado, no se veía ni una sola nube en todo el cielo. Comenzaron a recoger los sacos de dormir, la fogata de anoche seguía encendida, seguramente alguno de ellos se encargó de echarle madera por la noche. Uno a uno todos se fueron despertando. Santo intentó llamar a Ainara, pero esta al parecer se había quedado sin batería anoche. Ahora solo le quedaba esperar a que estuviese en Riesteng para poder verla. 
El grupo decidió ir al lago que había cerca de donde estaban acampados, se bañarían e intentarían pescar, y digo intentar porque los peces de aquel lago eran casi imposibles de pescar. Zaca y Santo cogieron las cañas de pescar y una caja con todo lo necesario: anzuelos, cebo, tijeras... Estela, Cristina y Esther prefirieron llevar la ropa y las toallas para después del baño, ya una vez allí se buscarían la vida para asar los pescados. 

El día pasó rápido entre chapuzones, risas, bromas y demás, antes de que se diesen cuenta se había hecho de noche. Así que decidieron volver al campamento antes de que la oscuridad se hiciese más cerrada. Pero cuando llegaron vieron algo que ninguno se hubiese imaginado. Un gran todo-terreno negro estaba aparcado junto a los suyos, y cerca de la boca de la cueva se podía apreciar como la luz de una fogata iluminaba unos metros a su alrededor. ¿Quién estaba en el campamento? Ese coche no parecía ser de nadie que ellos conociesen, además, conforme se iba acercando a la cueva se dieron cuenta de que no había nadie allí. ¿Habían encendido la hoguera y se habían marchado? ¿Qué estaba ocurriendo allí? Nada tenia sentido. Ninguno quería decir nada, pero se notaba que todos estaban muy asustados y extrañado por aquello, no podían entender que estaba pasando, así que prefirieron hacer caso omiso de todo aquello,y esperar a que con el paso de las horas se comenzara a explicar todo. Dejaron las toallas y la ropa mojada en el techo de tus todo-terrenos para que se secaran. Como habían sobrado algunos pescados los aprovecharon e hicieron barbacoa. Pero justo cuando estaban ya más tranquilos e iban a comenzar a cocinar los pescados, escucharon unas pisadas rápidas, más bien parecía que estaban corriendo hacia ellos y al mismo tiempo gritaban su nombre. En un primer momento no supieron como reaccionar, la voz no les resultaba conocida, pero no parecía que fuese una amenaza. ¿Quién avisa antes de ir a causar daño? Fuese quien fuese, estaba claro, el todo-terreno era suyo, esa persona había encendido la hoguera, pero lo más preocupante, esa persona sabía donde encontrarles y eso solo podía significar dos cosas; o es alguien conocido y por el miedo no le había reconocido, o .... es alguien que les ha estado observando, y lo le ha hecho gracia que estén en ese bosque, o en ese lugar. Sea lo que sea, pronto lo iban a descubrir, pues los pasos cada vez se habían más fuertes y se escuchaban más cerca. 

jueves, 27 de junio de 2013

Luna sangrienta. Capitulo 3

 - Tranquilo, Santo, seguro que no es nada serio, quizás solo te quería decir que su vida estaba mejor, porque ha aprobado los exámenes.- le dijo Estela, mientras le alargaba un vaso de cerveza.
 - Espero que tengas razón, y no sea nada importante.-le dió un largo trago a la bebida y se volvió a echar para atrás, para mirar las estrellas. Siempre hacía eso cuando estaba preocupado por Ainara. 
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Ainara estaba en el aeropuerto, el móvil le había fallado, la cobertura internacional estaba hecha una pena. Y encima tenia que decirle algo muy importante a Santo. 
Ya había terminado los exámenes, e iba a coger un vuelo para poder ir a Riesteng y estar con ellos, pero había surgido un contratiempo. Unos viejos amigos de su abuela la habían avisado para que no pasaran este verano en aquella montaña, porque una secta había estado investigando sobre ese lugar, y habían descubierto que ese bosque era un lugar propicio para las invocaciones y reuniones satánicas, y este año iban ha provocar una gran matanza, para hacer "no se que invocación". Por eso quería avisarles, para que se fuesen de allí. Pero claro, quizás solo le estuviesen tomando el pelo, y todo eso fuera mentira. Sin embargo, ella no iba a estar tranquila hasta que no viese que Santo y sus amigos estaban a salvo. 
Mientras estaba absorta en sus pensamientos, unos extraños hombres vestidos de negro de cabeza a pies se acercaron a ella. Tenían unas extrañas capuchas que le cubrían gran parte del rostro, unas camisetas de cuello alto, unos largos pantalones que no dejaban ver su calzado y unas chaquetas que les llegaban hasta los talones y cubrían sus manos por completo. Uno de ellos, el más alto de los tres, se acercó a Ainara y le entregó un sobre cerrado con un sello un tanto siniestro, era el dibujo de un carnero. 
 - Dáselo a tu novio, Santo, él lo entenderá.-dicho esto no cruzaron más palabra y se marcharon. 
La chica se quedó de piedra, ella no conocía para nada a esos hombres, y juraría que Santo no los había visto en su vida, pero sin embargo sabían su nombre. ¿Qué estaba sucediendo allí?¿Estaba todo conectado? O ¿quizás solo fuesen uno chiflados muy aburridos? A fin de cuentas tampoco era tan difícil saber el nombre de su novio. Pero...¿cómo sabían que ella iba a estar allí en ese momento? Sobretodo, teniendo en cuenta que había perdido su vuelo. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Secreto de clanes. Capitulo 23

Mireia se adentró en el bosque, una vez que se hubo alejado lo suficiente de la casa sacó el móvil que llevaba en el bolsillo e hizo una llamada.
 - ¿Como sigues?-preguntó mientras se escondía detrás de un alto roble.
 - El dolor es insoportable, y la fiebre me empieza a subir.- dijo la voz al otro lado del teléfono, que sonaba cada vez mas ronca.-¿Qué me han hecho ese par de cabrones?.
- Han untado veneno en el filo de la espada.- hizo una larga pausa, pues no se atreva a decir las palabras siguientes.- Y no hay cura conocida.
 - ¡Mierda!-dio un grito que provoco que los pájaros saliesen volando.- Y encima estoy en mitad del bosque, no puedo avisar al resto de cobras, si lo hago tus amigos les matarían, no se por qué sigues estando con ellos, y encima te acuestas con el idiota de Santo.- su voz sonaba cabreada, Ismer estaba enamorado de Mireia, y no le hacia ninguna gracia que estuviese saliendo con Santo, aunque fuese por el bien del clan. 
 - No empieces - dijo ya bastante cansada de tener siempre la misma discusión.- Sabes de sobra que no lo hago por gusto. Además, tengo una buena noticia para ti, acabo de ver a Siru, solo en el bosque.- mientras decía esto, bajaba la voz y se escondía un poco más.- Voy a seguirlo  a ver a donde va a estas horas de la noche, y tan... solito - esto último lo dijo con un tono de maldad en su voz.- Cuando averigüe a donde va te llamo.
 -De acuerdo, pero no te olvides de mi, y mantenerme al contacto.- dicho esto colgó.
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Anikomory subió las escaleras con los dos platos de comida en las manos. Nany era muy buena cocinera, y esta noche había preparado unos filetes de cordero con salsa de pimienta y papas a lo pobre. Cuando Anikomory entró en la habitación, encontró a Santo tumbado en la cama, parecía estar dormido, pero en verdad era por la fiebre que le había empezado a subir. La chica se asustó mucho al verlo en ese estado, así que dejó los platos en la mesa y fue corriendo para ver que le pasaba. Cogió un paño, lo humedeció en  agua y se lo puso corriendo en la frente para intentar bajarle la fiebre.
 - ¿Estás mejor?.- le preguntó una vez que vio que había empezado a abrir los ojos. 
 - Si, ahora, si.- dijo aun un poco mareado.- La fiebre me ha empezado a subir muy deprisa, y creo que me he desmayado. Vaya veo que hoy vamos a cenar muy bien.- comentó al ver los platos de comida en la mesa, y le dedicó una sonrisa a la chica, más que nada para intentar calmarla. 
 - Si, supongo que Nany a pensado que esta noche todos tendríamos mucha hambre.- se levantó y trajo a la cama los dos platos de comida.- Ten, que lo disfrutes, tienes que reponer fuerzas, así que cómetelo todo.- esto último lo dijo para picarle, le encantaba tratarlo como a un crio.
 - No empieces, que hoy no tengo fuerzas para pelearme contigo.- dicho esto comenzaron a cenar. 
Una vez hubieron terminado sus respectivas cenas, Anikomory decidió contarle la "escapada" que había realizado Mireia. Pero justo en ese momento escucharon una fuerte explosión en el bosque. 
¿Qué había sucedido?

martes, 25 de junio de 2013

Otro Gran blog

Si os gustan mis historias, seguro que tambien os gustaran las de esta chica, esta empezado a escribir, y su historia es bastante interesante. Echadle un ojo : my-hidden-pleasure.blogspot.com

Luna sangrienta. Capitulo 2

Entramos corriendo a la cueva. Esther estaba aterrorizada, pegada a la pared, aún se podía ver la expresión de miedo en su rostro. Estaba con la mirada fija a una esquina de la cueva.¿Qué miraba? Cristina se acercó a ella e intentó consolarla. Zaca y yo nos acercamos a donde estaba mirando, había algo tapado con unas ramas...Nos agachamos para ver que había oculto, apartamos las ramas y.. dejamos al descubierto un cráneo. A su lado se podía ver el resto del cuerpo, pero las extremidades estaban separadas, como si lo hubiesen descuartizado. Zacarias se echó para atrás de un brinco, y calló al suelo de culo. Yo por un segundo me quedé paralizado, pero pronto volví a estar en mí, le pedí algo a Estela para poder coger el cadáver y ella me trajo una pala del todo terreno. Lo saqué a fuera, cavé una fosa y lo enterré lo más profundo que pude. 
 - Bueno, ya está. Asunto resuelto.- dije lo más tranquilo que pude, pero aún se me notaba en la voz que estaba muy nervioso.
 -¿¡TODO ARREGLADO!?-dijo Esther aún histérica.
 -Venga, no te pongas así, seguro que es un excursionista que se perdió en el bosque y algún animal salvaje se aprovechó de él.- sonaba bien, pero no sabía si se lo iban a creer.
 - Bueno, puede que Santo tenga razón y sólo sea un excursionista  pero aún así yo sigo un poco incómoda.- dijo Estela, que era la que más tranquila parecía. 
 - Dejemos el tema, cuanto antes lo olvidemos, mejor será. Vamos fuera, seguro que la cena ya estará lista.- dijo Cristina para intentar calmar a Esther que aún seguía pálida por el susto. 
Salieron a fuera y comenzaron a cenar. Aquella noche hacía una temperatura ideal, pero ellos sin embargo tenían mucho frío, más que nada por el susto que por otra cosa. El resto de la noche fue más tranquila. No más sustos inesperados. Cuando al fin terminaron de cenar decidieron contar como les había ido el verano. Santo, su novia y Estela habían estado estudiando en Nueva York, pero Ainara se había tenido que quedar un par de semanas más allí por que no había terminado a tiempo los exámenes. Estela y ella se conocían desde muy pequeñas, y siempre habían vivido puerta con puerta. Lo sabían todo la una de la otra, de echo, fue Estela quién los presentó. Ainara es una chica de estatura media, tiene los ojos azules como el cielo, pero en los días nublados se le ponen grises, tiene el pelo largo y negro y la piel blanca como la nieve. El contraste es precioso, parece un ángel, aunque algunos que no la conocen bien dirían que es un diablo. Pero la verdad es que mucho no se equivocan. Ainara es mitad bruja o algo así; su abuela practicaba la brujería y al parecer ella le enseñó muchas cosas a Ainara, sin embargo eso al grupo no le importaba, era una gran amiga y muy buena persona, y eso para ellos era lo más importante. 
Zacarias había estado trabajando todo el verano con su padre en el taller del pueblo, según él, había sido "lo más aburrido que se ha inventado". Esther y Cristina estuvieron estudiando en Madrid, en la universidad de magisterio, ambas quieren ser maestras, Esther  quiere dar clase en el colegio, le gustan mucho los críos, pero ni se le pasa la cabeza tener un niño, y Cristina quiere dar clase en la universidad.
Contando las aventuras que tuvieron unos y otros se les pasó el tiempo volando. Estaban esperando la llamada de Ainara para contarles como le estaba yendo por NY. Cuando llamó todos estaban deseando hablar con ella, pero fue Santo quien comenzó la conversación, le había contado su fatídico encuentro con el cadáver  y ella se había reído a más no poder de Esther por ser una miedica. 
 - Santo tengo algo muy importante que contarte... mi vida...- pero en ese momento se cortó la línea.
 - ¡MIERDA!- dijo Santo casi histérico. 
 - ¿Qué pasa?- le preguntó Zacarias
 - Se ha cortado la línea.- dijo echándose de espaldas al suelo y poniendo las manos sobre su cara- Y tenía algo muy importante que decirme...Algo de su vida. 

lunes, 24 de junio de 2013

Secreto de clanes. Capitulo 22

Al oír esto Santo se tapo como pudo un corte que tenia en el costado, pero pese a eso no pudo evitar que Anikomory lo viese. Cuando se dio cuenta de que le estaba mirando sus ojos se volvieron de suplica, no quería preocupar al resto, y ella lo entendió enseguida, así que no dijo nada mas y todos decidieron volver a casa.
Una vez allí  todos se acomodaron para descansar, habían luchado mucho aquel día y necesitaban reponer fuerzas. Mireia y Nany fueron a la cocina para comenzar a preparar la cena y Santo subió a su habitación para intentar curarse las heridas. Anikomory no sabia muy bien que hacer, las heridas que tenia Santo no tenían cura, pero quizás Siru supiese algún método para poder salvarlo de la muerte, así que se acerco a él y se lo contó. A este no pareció haberle sorprendido.
 - Es algo que me temía  pero Santo no me iba a dejar hacer lo contrario, sabe perfectamente que la muerte de Ismer es mas importante que cualquier cosa.-dijo esto ultimo mientras agachaba la cabeza, triste, pues no quería perder a su amigo. 
 - Comprendo- se le escapo una pequeña lagrima de tristeza  pero Siru no llego a verla.- ¿Pero no hay ninguna manera de salvarlo?Haría cualquier cosa para salvar su vida...No quiero que muera. 
 - Puedo intentarlo, hay unas plantas, pero son difíciles de encontrar, voy a ir a buscarlas, pero tu quédate aquí  tú y Nany sois en las que más confío  y se que cuidaras bien de el en mi ausencia.- le guiño un ojo de complicidad, sabiendo lo que ella sentía por Santo. 
No cruzaron mas palabras, Siru recogió todo lo que necesitaba y se llevo a los dos gemelos con él, mientras, Anikomory cogió unos paños calientes de la cocina y dos botellas grandes de agua y subió a la habitación de Santo. Cuando entro encontró a este con la camiseta quitada, dejando a la vista sus heridas. Se giro y la vio, con un gesto del brazo le pidió que cerrase la puerta con pestillo, no quería que nadie le viese en ese estado. Santo estaba sentado en la cama e invito a Anikomory para que se sentara a su lado.
 - Le he contado a Siru lo de tus heridas- en ese instante se pudo ver rabia en los ojos de Santo, pero antes de que este pudiese decir palabra ella se lo explico- He hablado con el, y me ha dicho que puede haber una cura, ha ido a por ella al bosque y a mi me ha dejado a tu cuidado.- bajo un poco la mirada.- Espero que no te importe.- por unos instantes se puso roja, pero como estaba anocheciendo no se pudo ver bien.
 - No, claro que no me importa.-  dijo dedicándole una cálida sonrisa.-¿Y como me piensas cuidar?
 - Bueno, por el momento voy a cerrar las ventanas, que ya empieza a hacer frío  y bajare a por nuestras cenas, lo mejor sera que las tomemos aquí. 
Cuando fue a cerrar las ventanas pudo ver como una persona salia de la casa, llevaba una sudadera con capucha, así que no pudo ver quien era, pero eso la había mosqueado mucho. Aun así decidió no darle mas vueltas, podría ser alguno que salia de la casa a dar un paseo nocturno  Fue a la cocina y le explico a Nany que Santo estaba muy cansado y que le había pedido que le subiera la cena, así que esta le dio los dos platos, con una sonrisa pícara. Antes de irse pregunto donde estaba Mireia, pero Nany... No tenia respuesta para ella.
¿A donde habría ido a estas horas de la noche?¿Y por que no había avisado a nadie?

domingo, 23 de junio de 2013

Luna sangrienta.

Las temperaturas habían bajado mucho esa noche, y se notaba, estábamos a mitad del invierno y en este pueblo el invierno siempre ha sido espantoso, por eso la mayoría de los residentes aprovechaban cualquier oportunidad para pasarlo fuera. La poca gente que se quedaba procuraba no salir de sus casas, mas que nada para que no se viese atrapado en mitad de una tormenta de nieve o en una ventisca, que por lo normal, aparecían sin previo aviso, y sin un tiempo preciso, podrían durar desde un par de horas, hasta varios días. 
Pero todo eso a nosotros no nos importaba mucho, mi grupo de amigos y yo eramos unos "aventureros", bueno, al menos así nos decían las viejecitas que nos veían subir cargados de mochilas y víveres montaña arriba con nuestros todoterrenos. Aunque parezca poco creíble, todos los inviernos los pasábamos en la montaña, había muchas cuevas donde dormir y eran mucho mas calientes que cualquier casa, sobretodo por que durante los inviernos se solía estropear la calefacción  ademas, allí arriba no había ni tormentas, ni ventiscas, ni nevadas.... a decir verdad el clima era muy distinto, siempre parece ser primavera, nunca podréis ver aquellos parajes nevados, siempre hay flores e hierva fresca. Los veteranos del lugar dicen que es por una maldición o algo así  pero yo al menos no creo en nada de eso, alguno de mis amigos si, sin embargo ninguno nos vamos a perder aquellas maravillosas experiencias por unas leyendas urbanas. 
Que descuido el mio, mi nombre es Elihú, aunque todos me llaman Santo, tengo 18 años y estoy a punto de empezar la universidad, al igual que mis amigos. Vivo en un pueblo de España llamado Riesteng, aunque mas que un pueblo parece una aldea, pero a mi me encanta, es mágica y aquí hemos vivido muchas aventuras, lo mas seguro que este invierno también vivamos alguna. 
Cuando comenzamos a subir por el sendero se comenzaba a notar el cambio de temperatura, la nieve iba desapareciendo dejando paso a la hierva que crecía comiéndose el camino, este año lo íbamos a pasar en una cueva cerca de un lago, que descubrimos el año pasado. El lugar era precioso, un gran lago se extendía a todo lo que cubría la vista y detrás de este las dos grandes montañas que rodeaban la aldea.
En cuanto llegamos empezamos a construir lo que iba a ser nuestro hogar durante los próximos tres meses. Entre los cinco la cosa fue muy rápida, y en menos de dos horas ya estaba todo colocado y la hoguera hecha; eso es lo que menos me gusta del invierno, las pocas horas de luz que hay, por eso mañana nos despertaríamos pronto y empezaríamos a investigar todo lo que nos rodeaba. A lo lejos se podía escuchar a algunos búhos que cantaban y una manada de lobos que aullaban a la luna, a cualquier otra persona aquello le asustaría sin embargo a nosotros nos enamoraba. 
Estela estaba al lado de la hoguera preparando la comida, mientras Zacarias y yo fuimos a recoger mas madera para por la noche y los días siguientes, Esther y Cristina estaban acomodando los sacos de dormir el fondo de la cueva. Pero de repente, mientras Zacarias y yo llevábamos la madera al campamento escuchamos un grito. Lo dejemos todo en el suelo y salimos corriendo.¿Quién había gritado?