Les despertó los rayos de sol y el cantar de los pájaros. Parecía que iba ha hacer un buen día, el cielo estaba despejado, no se veía ni una sola nube en todo el cielo. Comenzaron a recoger los sacos de dormir, la fogata de anoche seguía encendida, seguramente alguno de ellos se encargó de echarle madera por la noche. Uno a uno todos se fueron despertando. Santo intentó llamar a Ainara, pero esta al parecer se había quedado sin batería anoche. Ahora solo le quedaba esperar a que estuviese en Riesteng para poder verla.
El grupo decidió ir al lago que había cerca de donde estaban acampados, se bañarían e intentarían pescar, y digo intentar porque los peces de aquel lago eran casi imposibles de pescar. Zaca y Santo cogieron las cañas de pescar y una caja con todo lo necesario: anzuelos, cebo, tijeras... Estela, Cristina y Esther prefirieron llevar la ropa y las toallas para después del baño, ya una vez allí se buscarían la vida para asar los pescados.
El día pasó rápido entre chapuzones, risas, bromas y demás, antes de que se diesen cuenta se había hecho de noche. Así que decidieron volver al campamento antes de que la oscuridad se hiciese más cerrada. Pero cuando llegaron vieron algo que ninguno se hubiese imaginado. Un gran todo-terreno negro estaba aparcado junto a los suyos, y cerca de la boca de la cueva se podía apreciar como la luz de una fogata iluminaba unos metros a su alrededor. ¿Quién estaba en el campamento? Ese coche no parecía ser de nadie que ellos conociesen, además, conforme se iba acercando a la cueva se dieron cuenta de que no había nadie allí. ¿Habían encendido la hoguera y se habían marchado? ¿Qué estaba ocurriendo allí? Nada tenia sentido. Ninguno quería decir nada, pero se notaba que todos estaban muy asustados y extrañado por aquello, no podían entender que estaba pasando, así que prefirieron hacer caso omiso de todo aquello,y esperar a que con el paso de las horas se comenzara a explicar todo. Dejaron las toallas y la ropa mojada en el techo de tus todo-terrenos para que se secaran. Como habían sobrado algunos pescados los aprovecharon e hicieron barbacoa. Pero justo cuando estaban ya más tranquilos e iban a comenzar a cocinar los pescados, escucharon unas pisadas rápidas, más bien parecía que estaban corriendo hacia ellos y al mismo tiempo gritaban su nombre. En un primer momento no supieron como reaccionar, la voz no les resultaba conocida, pero no parecía que fuese una amenaza. ¿Quién avisa antes de ir a causar daño? Fuese quien fuese, estaba claro, el todo-terreno era suyo, esa persona había encendido la hoguera, pero lo más preocupante, esa persona sabía donde encontrarles y eso solo podía significar dos cosas; o es alguien conocido y por el miedo no le había reconocido, o .... es alguien que les ha estado observando, y lo le ha hecho gracia que estén en ese bosque, o en ese lugar. Sea lo que sea, pronto lo iban a descubrir, pues los pasos cada vez se habían más fuertes y se escuchaban más cerca.
El grupo decidió ir al lago que había cerca de donde estaban acampados, se bañarían e intentarían pescar, y digo intentar porque los peces de aquel lago eran casi imposibles de pescar. Zaca y Santo cogieron las cañas de pescar y una caja con todo lo necesario: anzuelos, cebo, tijeras... Estela, Cristina y Esther prefirieron llevar la ropa y las toallas para después del baño, ya una vez allí se buscarían la vida para asar los pescados.
El día pasó rápido entre chapuzones, risas, bromas y demás, antes de que se diesen cuenta se había hecho de noche. Así que decidieron volver al campamento antes de que la oscuridad se hiciese más cerrada. Pero cuando llegaron vieron algo que ninguno se hubiese imaginado. Un gran todo-terreno negro estaba aparcado junto a los suyos, y cerca de la boca de la cueva se podía apreciar como la luz de una fogata iluminaba unos metros a su alrededor. ¿Quién estaba en el campamento? Ese coche no parecía ser de nadie que ellos conociesen, además, conforme se iba acercando a la cueva se dieron cuenta de que no había nadie allí. ¿Habían encendido la hoguera y se habían marchado? ¿Qué estaba ocurriendo allí? Nada tenia sentido. Ninguno quería decir nada, pero se notaba que todos estaban muy asustados y extrañado por aquello, no podían entender que estaba pasando, así que prefirieron hacer caso omiso de todo aquello,y esperar a que con el paso de las horas se comenzara a explicar todo. Dejaron las toallas y la ropa mojada en el techo de tus todo-terrenos para que se secaran. Como habían sobrado algunos pescados los aprovecharon e hicieron barbacoa. Pero justo cuando estaban ya más tranquilos e iban a comenzar a cocinar los pescados, escucharon unas pisadas rápidas, más bien parecía que estaban corriendo hacia ellos y al mismo tiempo gritaban su nombre. En un primer momento no supieron como reaccionar, la voz no les resultaba conocida, pero no parecía que fuese una amenaza. ¿Quién avisa antes de ir a causar daño? Fuese quien fuese, estaba claro, el todo-terreno era suyo, esa persona había encendido la hoguera, pero lo más preocupante, esa persona sabía donde encontrarles y eso solo podía significar dos cosas; o es alguien conocido y por el miedo no le había reconocido, o .... es alguien que les ha estado observando, y lo le ha hecho gracia que estén en ese bosque, o en ese lugar. Sea lo que sea, pronto lo iban a descubrir, pues los pasos cada vez se habían más fuertes y se escuchaban más cerca.