Todos
salieron corriendo, al encuentro de Rears.
Cuando
entraron en la casa encontraron a todo el grupo sentado alrededor del chico,
esperando que ellos llegasen para poder a comenzar su explicación de lo
ocurrido.
-
Montsegurt está rodeado de cobras. Aquello era espantoso, todos
estaban atemorizados; unos pocos pudieron huir o esconderse. Pero los que se
quedaron para proteger al resto… esos… todos están muertos. – se le quebró la
voz al recordar de nuevo esa imagen de ver a sus compañeros muertos en el
suelo.- Tenemos que ayudarlos Siru. No podemos dejar que muera más gente.- su
tono se torno en plan de suplica.
-
No podemos hacer nada. Puede ser otra trampa.- intento explicar al
ver el gesto de defraudación que tenía su amigo.- Nosotros tenemos a otros
clanes para protegerlos, no podemos ir allí por nuestra cuenta, no permitiré
que ninguno de vosotros perezca en una batalla que no es la suya.
-
¿Cómo que no es nuestra lucha?- respondió Mireia.- Ellos son
nuestros amigos y nosotros los estamos dejando morir.
-
Mireia, aunque me duela admitirlo Siru tiene razón, si fuésemos a
ayudarles sería mucho peor, pues ellos son muchos más, por ahora tenemos que
esperar el momento adecuado para contraatacar. – dijo Santo para intentar calmarla.
-
Nosotros somos el grupo más fuerte y si pudiesen matar a alguno de
nosotros estaríamos perdidos. Obtendrían nuestros poderes y serian mucho más
poderosos.- empezó a explicar Nerea.- ¿Creíais que todos vosotros estáis juntos
por azar?
-
Bueno… la verdad es que si, supusimos que era por casualidad.-
dijo al final Nany al ver que ninguno de sus compañeros se atrevía a decir
palabra.
-
Pues no, si todos estáis en el mismo grupo es porque sois los más
poderosos y por eso mismo los que más protección tenéis.- dijo para concluir
Nerea.
-
Ósea que a los que están buscando para matarnos es a nosotros ¿no?
-Pregunto Anikomory para asegurarse de su teoría.
-
Exacto. – afirmo Siru.- el resto se esconde para despistar.
-
No lo entiendo entonces ¿a que esperamos para atacar?- consulto
Mireia, que estaba cada vez más confusa.
-
A que se confíen; a que piensen que ya estamos destruidos. Cuando
crean eso, será cuando ataquemos. – no pudo evitar sacar una sonrisa al
imaginar su victoria.- Y claro, también estamos esperando a que “El elegido”,
ósea, Santo este preparado para manejar todos los poderes.
Todos asintieron en conformidad con lo dicho.
A unos les gustaba más y a otros menos, pero entendían que era lo mejor que
podían hacer si no querían perecer en el intento. Una vez que todos estaban más
calmados comenzaron a preparar la comida. Las horas habían pasado más rápido de
lo esperado.
Cuando el almuerzo estuvo cocinado todos se
sentaron a la mesa. Parecía que la tarde iba a ser más tranquila que la mañana.
Pero se equivocaban. Si antes pensaban que la cosa se estaba poniendo muy fea
ahora podrán ver que peor no va a poder ir. Estaban a punto de enfrentarse al
mayor reto de su vida y quizás; alguno de ellos, no volviese a ser el que era.
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