–
Creo que
ya es muy tarde, deberíamos descansar.- le dijo el chico intentando escaparse
de la respuesta.
–
No es tan
tarde, Además tenemos que cenar, así que me lo puedes decir mientras cenamos.-
le introdujo en el comedor y allí se acomodo en una silla; la mesa estaba
puesta de una manera muy cuidadosa.
–
Si así lo
prefieres, te lo diré.- no sabía que responderle.- como antes te iba
diciendo... me gustaría que fuésemos algo más que amigos, pero tengo miedo a
perder la amistad contigo. Así que en verdad no sé muy bien lo que quiero.
–
Mira en
tu corazón y dime que sientes.- se acerco a él y le beso. Se besaron
mutuamente.
–
Deberíamos
intentarlo.- después de ese beso lo tenía muy claro, estaba enamorado.
Después de cenar
estuvieron viendo la película de “Soy leyenda” y luego, se fueron a dormir.
A la mañana siguiente
Nany tocó temprano a casa de Mireia. Pues ella y Santo tendrían que pasar el
día juntos si quería aprender algo.
–
Vamos ya
flojo que tenemos mucho que hacer hoy.- le dijo Nany dándole una palmada
cariñosa en la espalda.
–
Ya voy,
ya voy; no me metas tanta prisa que el día es muy largo.- cogió una mochila con
un poco de ropa y salió de la casa.- ¿A dónde vamos a ir?
–
A correr
por supuesto, como si no vas a poder ser tan bueno como yo.- dijo sin demostrar
demasiada modestia.
–
Hasta ahí
llego pero pregunto por donde vamos a ir a correr.- le respondió con la misma
soberbia que ella.
–
Iremos al
bosque, no hay mejor lugar para entrenarse que entre la naturaleza.
Conociéndote seguro que te gusta. - le guiño el ojo y le indico que se subiera
al coche.
Santo le dedico una última
mirada a la casa de Mireia y con un suspiro le metió en el Ferrari Enzo y se
acomodo en el asiento del copiloto. El trayecto hacia el bosque fue largo, pues
ellos vivían cerca de la costa. Transcurrió rápido, al principio no hablaban
cada uno estaba en su mundo, pero una vez despejados comenzaron a conversar. Se
contaron algunas anécdotas y recordaron viejos amores.
“Parecía una chica
estupenda, seguro que siempre tenía razones para sonreír, era un poco cansina y
siempre se estaba metiendo con el chico, pero aun así le encantaba pasar el
tiempo con ella. Le caía muy bien y esperaba que llegase a ser su mejor amiga.”
- Ya hemos llegado.-
aparco el coche bajo de unos altos pinos y ambos salieron del auto.- ¿Es bonito
verdad?
-Lo cierto es que si,
esto es genial, pero veo demasiados arboles como para alcanzar tan alta
velocidad.- señalo al grupo de arboles que más cerca le pillaban y luego se
giro hacia Nany.- No sé si ha sido buena idea venir aquí para entrenar.
- Tu solo confía en mí,
que para algo yo soy la maestra.- fue hacia el maletero del coche. Para ser tan
lujoso y parte trasera era verdaderamente estrecha. Ten tus zapatillas, póntelas.-
Le dijo tirándole una bolsa de deporte que Santo se había traído.
No dijo nada,
simplemente asintió con la cabeza y la obedeció con buena cara.
-
Empezaremos
con algo sencillo, yo iré delante y tu deberás seguir mi ritmo, esquivando los
arboles, claro. ¿Crees que serás capaz?
-
Intenta
sorprenderme.- con esta última frase, la chica comenzó a correr y Santo detrás suya.
Al principio no le
costaba gran cosa seguir su ritmo, pero cada vez iba subiendo la velocidad y a
él le costaba más esquivar los arboles que se cruzaban en su camino; pero no se
iba a quedar atrás; no, ni mucho menos. Al poco tiempo empezó a sentir que sus
piernas iban más rápido de lo que estaba acostumbrado, que su mente solo se
encargaba de visualizar las cosas que tenía a su alrededor y que su tren
inferior iba por otra parte.
-
Nany, ¿qué
me está pasando?, es como si no pudiese dirigir a mis piernas.- dijo el chico
con un tono de miedo en la voz.- pero cuando intento ver a la joven, pudo
observar que ya iba tan rápido como aquel día en Montsegurt.”Estoy corriendo a
la misma velocidad que ella, lo he conseguido, he dominado la supe velocidad, y
todo gracias a Nany, si no fuera por lo mucho que me ha picado diciéndome que
lo no conseguiría de seguro no lo hubiese logrado.
Estuvieron un rato mas
corriendo; echando carreras; esquivando arboles; yendo de un lado a otro a la
velocidad de la luz. Aquello era estupendo.
Cuando empezó a anochecer
volvieron al coche. La conversación de vuelta era de lo más animada. Santo no salía
de su asombro y Nany se lo pasaba muy bien viendo alucinar al chico. El
trayecto se le izo muy corto. Santo disfrutaba muchísimo de su compañía y de
seguro le hubiese gustado estar un rato mas hablando con ella. Pero ya era muy
tarde y mañana tenia instituto. “Otra vez a la aburrida rutina”. Pensó el
chico.” Lo único que me anima es saber que voy a pasar las 24 horas con Mireia
y gran parte del día con mis nuevos amigos. Pero no me gusta la idea de tener
que estar 5 interminables días sin aprender ningún otro don… se me va a hacer
la semana larguísima, espero poder sobrevivir”.
Pero lo que él no sabía
es que una sombra de muerte estaba acechándole y que cuando menos lo esperara y
va a quitarle la vida a su ser más querido.
Sigue yaaaaa...... Estoy deseando leer un nuevo capitulo! Te quiero Nano!
ResponderEliminarCapitulo nuevo subido, pero creo que te vas a quedar con más ganas de que siga.
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