Pero todo eso a nosotros no nos importaba mucho, mi grupo de amigos y yo eramos unos "aventureros", bueno, al menos así nos decían las viejecitas que nos veían subir cargados de mochilas y víveres montaña arriba con nuestros todoterrenos. Aunque parezca poco creíble, todos los inviernos los pasábamos en la montaña, había muchas cuevas donde dormir y eran mucho mas calientes que cualquier casa, sobretodo por que durante los inviernos se solía estropear la calefacción ademas, allí arriba no había ni tormentas, ni ventiscas, ni nevadas.... a decir verdad el clima era muy distinto, siempre parece ser primavera, nunca podréis ver aquellos parajes nevados, siempre hay flores e hierva fresca. Los veteranos del lugar dicen que es por una maldición o algo así pero yo al menos no creo en nada de eso, alguno de mis amigos si, sin embargo ninguno nos vamos a perder aquellas maravillosas experiencias por unas leyendas urbanas.
Que descuido el mio, mi nombre es Elihú, aunque todos me llaman Santo, tengo 18 años y estoy a punto de empezar la universidad, al igual que mis amigos. Vivo en un pueblo de España llamado Riesteng, aunque mas que un pueblo parece una aldea, pero a mi me encanta, es mágica y aquí hemos vivido muchas aventuras, lo mas seguro que este invierno también vivamos alguna.
Cuando comenzamos a subir por el sendero se comenzaba a notar el cambio de temperatura, la nieve iba desapareciendo dejando paso a la hierva que crecía comiéndose el camino, este año lo íbamos a pasar en una cueva cerca de un lago, que descubrimos el año pasado. El lugar era precioso, un gran lago se extendía a todo lo que cubría la vista y detrás de este las dos grandes montañas que rodeaban la aldea.
En cuanto llegamos empezamos a construir lo que iba a ser nuestro hogar durante los próximos tres meses. Entre los cinco la cosa fue muy rápida, y en menos de dos horas ya estaba todo colocado y la hoguera hecha; eso es lo que menos me gusta del invierno, las pocas horas de luz que hay, por eso mañana nos despertaríamos pronto y empezaríamos a investigar todo lo que nos rodeaba. A lo lejos se podía escuchar a algunos búhos que cantaban y una manada de lobos que aullaban a la luna, a cualquier otra persona aquello le asustaría sin embargo a nosotros nos enamoraba.
Estela estaba al lado de la hoguera preparando la comida, mientras Zacarias y yo fuimos a recoger mas madera para por la noche y los días siguientes, Esther y Cristina estaban acomodando los sacos de dormir el fondo de la cueva. Pero de repente, mientras Zacarias y yo llevábamos la madera al campamento escuchamos un grito. Lo dejemos todo en el suelo y salimos corriendo.¿Quién había gritado?
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