Entramos corriendo a la cueva. Esther estaba aterrorizada, pegada a la pared, aún se podía ver la expresión de miedo en su rostro. Estaba con la mirada fija a una esquina de la cueva.¿Qué miraba? Cristina se acercó a ella e intentó consolarla. Zaca y yo nos acercamos a donde estaba mirando, había algo tapado con unas ramas...Nos agachamos para ver que había oculto, apartamos las ramas y.. dejamos al descubierto un cráneo. A su lado se podía ver el resto del cuerpo, pero las extremidades estaban separadas, como si lo hubiesen descuartizado. Zacarias se echó para atrás de un brinco, y calló al suelo de culo. Yo por un segundo me quedé paralizado, pero pronto volví a estar en mí, le pedí algo a Estela para poder coger el cadáver y ella me trajo una pala del todo terreno. Lo saqué a fuera, cavé una fosa y lo enterré lo más profundo que pude.
- Bueno, ya está. Asunto resuelto.- dije lo más tranquilo que pude, pero aún se me notaba en la voz que estaba muy nervioso.
-¿¡TODO ARREGLADO!?-dijo Esther aún histérica.
-Venga, no te pongas así, seguro que es un excursionista que se perdió en el bosque y algún animal salvaje se aprovechó de él.- sonaba bien, pero no sabía si se lo iban a creer.
- Bueno, puede que Santo tenga razón y sólo sea un excursionista pero aún así yo sigo un poco incómoda.- dijo Estela, que era la que más tranquila parecía.
- Dejemos el tema, cuanto antes lo olvidemos, mejor será. Vamos fuera, seguro que la cena ya estará lista.- dijo Cristina para intentar calmar a Esther que aún seguía pálida por el susto.
Salieron a fuera y comenzaron a cenar. Aquella noche hacía una temperatura ideal, pero ellos sin embargo tenían mucho frío, más que nada por el susto que por otra cosa. El resto de la noche fue más tranquila. No más sustos inesperados. Cuando al fin terminaron de cenar decidieron contar como les había ido el verano. Santo, su novia y Estela habían estado estudiando en Nueva York, pero Ainara se había tenido que quedar un par de semanas más allí por que no había terminado a tiempo los exámenes. Estela y ella se conocían desde muy pequeñas, y siempre habían vivido puerta con puerta. Lo sabían todo la una de la otra, de echo, fue Estela quién los presentó. Ainara es una chica de estatura media, tiene los ojos azules como el cielo, pero en los días nublados se le ponen grises, tiene el pelo largo y negro y la piel blanca como la nieve. El contraste es precioso, parece un ángel, aunque algunos que no la conocen bien dirían que es un diablo. Pero la verdad es que mucho no se equivocan. Ainara es mitad bruja o algo así; su abuela practicaba la brujería y al parecer ella le enseñó muchas cosas a Ainara, sin embargo eso al grupo no le importaba, era una gran amiga y muy buena persona, y eso para ellos era lo más importante.
Zacarias había estado trabajando todo el verano con su padre en el taller del pueblo, según él, había sido "lo más aburrido que se ha inventado". Esther y Cristina estuvieron estudiando en Madrid, en la universidad de magisterio, ambas quieren ser maestras, Esther quiere dar clase en el colegio, le gustan mucho los críos, pero ni se le pasa la cabeza tener un niño, y Cristina quiere dar clase en la universidad.
Contando las aventuras que tuvieron unos y otros se les pasó el tiempo volando. Estaban esperando la llamada de Ainara para contarles como le estaba yendo por NY. Cuando llamó todos estaban deseando hablar con ella, pero fue Santo quien comenzó la conversación, le había contado su fatídico encuentro con el cadáver y ella se había reído a más no poder de Esther por ser una miedica.
- Santo tengo algo muy importante que contarte... mi vida...- pero en ese momento se cortó la línea.
- ¡MIERDA!- dijo Santo casi histérico.
- ¿Qué pasa?- le preguntó Zacarias
- Se ha cortado la línea.- dijo echándose de espaldas al suelo y poniendo las manos sobre su cara- Y tenía algo muy importante que decirme...Algo de su vida.
- Bueno, ya está. Asunto resuelto.- dije lo más tranquilo que pude, pero aún se me notaba en la voz que estaba muy nervioso.
-¿¡TODO ARREGLADO!?-dijo Esther aún histérica.
-Venga, no te pongas así, seguro que es un excursionista que se perdió en el bosque y algún animal salvaje se aprovechó de él.- sonaba bien, pero no sabía si se lo iban a creer.
- Bueno, puede que Santo tenga razón y sólo sea un excursionista pero aún así yo sigo un poco incómoda.- dijo Estela, que era la que más tranquila parecía.
- Dejemos el tema, cuanto antes lo olvidemos, mejor será. Vamos fuera, seguro que la cena ya estará lista.- dijo Cristina para intentar calmar a Esther que aún seguía pálida por el susto.
Salieron a fuera y comenzaron a cenar. Aquella noche hacía una temperatura ideal, pero ellos sin embargo tenían mucho frío, más que nada por el susto que por otra cosa. El resto de la noche fue más tranquila. No más sustos inesperados. Cuando al fin terminaron de cenar decidieron contar como les había ido el verano. Santo, su novia y Estela habían estado estudiando en Nueva York, pero Ainara se había tenido que quedar un par de semanas más allí por que no había terminado a tiempo los exámenes. Estela y ella se conocían desde muy pequeñas, y siempre habían vivido puerta con puerta. Lo sabían todo la una de la otra, de echo, fue Estela quién los presentó. Ainara es una chica de estatura media, tiene los ojos azules como el cielo, pero en los días nublados se le ponen grises, tiene el pelo largo y negro y la piel blanca como la nieve. El contraste es precioso, parece un ángel, aunque algunos que no la conocen bien dirían que es un diablo. Pero la verdad es que mucho no se equivocan. Ainara es mitad bruja o algo así; su abuela practicaba la brujería y al parecer ella le enseñó muchas cosas a Ainara, sin embargo eso al grupo no le importaba, era una gran amiga y muy buena persona, y eso para ellos era lo más importante.
Zacarias había estado trabajando todo el verano con su padre en el taller del pueblo, según él, había sido "lo más aburrido que se ha inventado". Esther y Cristina estuvieron estudiando en Madrid, en la universidad de magisterio, ambas quieren ser maestras, Esther quiere dar clase en el colegio, le gustan mucho los críos, pero ni se le pasa la cabeza tener un niño, y Cristina quiere dar clase en la universidad.
Contando las aventuras que tuvieron unos y otros se les pasó el tiempo volando. Estaban esperando la llamada de Ainara para contarles como le estaba yendo por NY. Cuando llamó todos estaban deseando hablar con ella, pero fue Santo quien comenzó la conversación, le había contado su fatídico encuentro con el cadáver y ella se había reído a más no poder de Esther por ser una miedica.
- Santo tengo algo muy importante que contarte... mi vida...- pero en ese momento se cortó la línea.
- ¡MIERDA!- dijo Santo casi histérico.
- ¿Qué pasa?- le preguntó Zacarias
- Se ha cortado la línea.- dijo echándose de espaldas al suelo y poniendo las manos sobre su cara- Y tenía algo muy importante que decirme...Algo de su vida.
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